2. LA BIBLIOTECA

Sentí curiosidad y me acerqué pero, de repente, oí un fuerte ruido metálico y me asusté. ¿Qué podría ser ese extraño sonido? y una sensación de peligro me invadió. Me escondí detrás de un árbol y, menos mal, que Robin, mi perro, se escondió también. Debió sentir también miedo de aquel sonido. Me asomé un poco para mirar aquella ventana y vi que salía una especie de humo verdoso. Al principio muy poco, apenas visible pero fue aumentando gradualmente y, en vez de disolverse en el aire, se condensaba y empezaba a cobrar forma. ¡Qué horror! Tenía forma de serpiente. Una serpiente muy Grande que flotaba retorciéndose y, de repente, se esfumó. Entonces en la ventana apareció Carmen, la bibliotecaria, con su inconfundible pelo, largo y rojo. La conozco porque suelo ir por allí a menudo y es que lo que más me gusta de este mundo es leer. Carmen es muy guapa, simpática y cariñosa. La habría visto como cualquier otra tarde en la biblioteca sino fuera porque en su mano derecha llevaba una larga espada plateada y brillante. Me llamó con urgencia: -María, ven rápido-. Fui corriendo con Robin hasta la ventana y me dijo:-No hay tiempo que perder. Me ha encontrado. Los libros corren peligro. Si consigue hacerse con ellos estamos todos perdidos. Tendrás que llevártelos a casa y guardarlos bien. Nunca debe encontrarlos. Siento mucho el peligro al que esto te expone pero no queda otra opción. Al fin y al cabo, tú estabas ahí fuera y la has visto. Tal vez sea tu destino emprender el camino. No estarás sola, recibirás ayuda. Sobre todo confía en tus amigos.-.Y me dio dos libros. Le pregunté: ¿Qué era lo que salió por la ventana? y me dijo: -Es la gran serpiente del mar, malvada y letal, llamada Laska. Es muy poderosa y astuta tratará de engañarte para impedir que llegues al final del camino porque eso la destruirá para siempre. Ahora ha creado millones de minúsculos seres, virus, que asolan el planeta pero recuerda que el simple jabón los destruye. Ahora ve corriendo a casa, no te entretengas, guarda bien los libros y mañana empieza a leerlos y emprende el camino. Yo debo marcharme ya. Ten valor y no te dejes engañar-.

Me fui de allí a toda prisa con Robin y los dos libros. En casa busqué un escondite para guardarlos pero antes leí los títulos: “Juegos infantiles” y “Adivinanzas”. Me sorprendió porque, desde luego, no parece que sean libros misteriosos ni importantes.

Todo aquello era muy extraño y al único que podría contárselo es a mi amigo Juan y, aun así, creo que pensará que estoy loca o que le estoy gastando una broma.

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